No se trata solo de que salgáis más guapos que con la cámara del móvil, sino de crear recuerdos que valgan la pena.  
Hacer fotos de retrato es de lo que más disfruto. 
Si la gente se ríe y se lo pasa bien, ¡ya me tienen feliz como una lombriz! 
Y si encima les gusta el resultado, ni te cuento, me voy con el corazón llenito.